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Josep Marí i García
Técnico Especialista en Informática de Gestión

Opiniones

Aquí voy a exponer mis opiniones. Las que me he ido formando a lo largo de mi vida. Por ellas me conocerás. Yo no conozco las tuyas. No las utilices para mal.

Política:
Los Estados-Nación nacidos de la revolución francesa y que tienen hoy en día la soberanía de los pueblos de la tierra ya no bastan en un mundo global.
Yo he nacido en Benifaió, 20 Km. al sur de Valencia, pero pensaría igual si hubiera nacido en las antípodas. 
Me siento más ciudadano del mundo que español.
No desprecio ni mi pueblo, ni mi comunidad autónoma ni el estado que me ampara legalmente, ni siquiera la comunidad de naciones llamada Europa donde España está integrada. Lo que digo es que NO ME BASTA.
Desearía que por encima de todas las naciones hubiera una soberanía de la humanidad entendida como todos los habitantes de este mundo que tutelase a las naciones como España tutela a las autonomías o la Unión de estados americanos (USA) tutela a sus estados miembros.
La Unión mundial de estados es posible y deseable y no creo ser yo solo el que la desea en todo el mundo.
Su germen natural es la ONU. 
Me gustaría ver antes de morir un estado mundial donde la FAO fuera el ministerio de agricultura, la UNICEF el ministerio de educación, la UNESCO el de cultura, los Cascos Azules el único ejército de este super-estado, o mejor dicho su policía, porque su principal misión sería la vigilancia de la actuación de los demás ejércitos de todos los paises del mundo y la pacificación y eliminación de todos los conflictos. 
Un nuevo ministerio de justicia a nivel mundial haría falta como poder autónomo que vigilase el cumplimiento de la ley en todo el mundo, basándose en una nueva Constitución que se habría de construir basada en la Declaració Universal de los Derechos Humanos.
Parece una utopía, pero si pensamos que ya en 1787 se hizo en Estados Unidos y en 1812 en España uniendo en ambos casos estados y reinos tan diversos respectivamente, la utopía se desvanecería de la mejor forma que lo pueden hacer las utopías: convirtiédose en realidad.

Religión:
Creo que si uno tiene la mente inquieta, al menos se ha de plantear el tema. 
Igual de extraños me parecen los que "lo tienen clarísimo", si, esos temibles y dogmáticos fundamentalistas que los hay en todas las religiones, como los que niegan por negar todo atisbo de Dios. 
Mi abuelo materno era de estos últimos. Y su motivo fundamental para declararse ateo era el más humano de todos los motivos: Si existiera un Dios omnipotente y misericordioso no podrían existir tantas calamidades en el mundo.
Mi madre, en cambio, era una perfecta "beata" en el sentido etimológico de la palabra: "feliz". Antes de su prematura muerte a los 50 años ya nos imbuyó de una religiosidad natural, espontánea, sincera, de mujer inteligente que alababa la misión de Juan XXIII de reforma de una iglesia anquilosada.
Ella era ecumenista nata y creía más en el Bien que en Dios, mejor dicho, solo creía en Dios como personificación del Bien. Por eso, siendo muy católica, sabía situarse equidistante de todas las religiones del mundo y creer en la liberación aquí y ahora de todas las personas de bien. El cielo podía esperar como posibilidad anunciada por muchos. Lo que importa en vida es la propia vida. La paz, la convivencia, el respeto, en definitiva, el amor.
Y claro, su ejemplo era Jesucristo, que se rebeló incluso contra su iglesia y que fue condenado a tortura por sus propios sacerdotes, según nos contaba.
De sus enseñanzas deriva que yo prefiera llamar a Jesucristo mi "maestro" antes que mi "señor". Porque creo que la fe no debe ser servil, sino expectante, ávida de aprendizaje y de seguimiento de quien lleva el camio correcto, el que tiene como destino la verdad, al bien común y universal, llámese Dios o como se quiera llamar.
A mi hija siempre le he recordado que la figura de Jesucristo es histórica. Nadie se la ha inventado.
Pero muchísimos han intentado tergiversar sus enseñanzas. Cuando Jesucristo dice que le será más dificil a los ricos entrar en el cielo que a un camello pasar por el ojo de una aguja, está diciendo eso y no otra cosa. Lo mismo que cuando dice que El y el padre son la misma cosa. ¿O unas veces si se ha de tomar al pie de la letra su mensaje y otras no?. Luego ya veremos si Dios puede o quiere hacer que entren unos u otros en "el paraíso".
Si se piensa cuántas veces llamó hipócritas a cuánta gente, se deduce que algo de lo que más detestaba Jesucristo era la hipocresía. Yo también.
Resumiendo, si Dios lo es todo y está en todas partes, Dios es la materia y es la energía de todo el universo. Es el que ha sido y el que será y nosotros no somos más que una pequeñísima parte de su materia y de su ser.
La evolución de las especies es un calco de los días de la creación en donde aparecimos los seres humanos.
Yo no soy más que un granito de polvo cósmico. Me considero cristiano más que católico, perseguidor del bien más que creyente, con una fe basada en el conocimiento porque siempre digo que algo que la ciencia ha logrado demostrar no puede nunca contradecir a Dios que es anterior a todo. A quienes sí contradice es a los que pensaban al revés. He ahí a Galileo y a su amigo San José de Calasanz, que le impulsó a retractarse porque la verdad no necesita héroes que la defiendan. Siempre acabará triunfando. San José también sabía que la tierra daba vueltas alrededor del sol. Es Dios quien lo ha dispuesto. Aprendamos de él.
Nuestra razón viene de él. Nuestra terquedad es propia.

Sociología.
El hombre, en masa, es temible. Igual de temible que su lider, a quien entrega su fuerza sin pensar.
Esta es la terrible lección que nos dieron los alemanes y su Fürer en la segunda guerra mundial.
El hombre solo es débil. Tan débil que, por lo general, no tiene nada que hacer. Incluso si es inteligente, creativo, artista, puede acabar en la peor de las condiciones humanas si nunca se apoya en los demás.
Y llegamos, como siempre, a la búsqueda del ideal, que solo puede encontrarse en la tendencia hacia lo mejor para todos, mejor dicho, lo mejor para el bien común.
"En el término medio está la virtud" dice con acierto un adagio español.
No puedo declararme partidario del colectivismo por sus terribles riesgos, ni del individualismo a ultranza, por sus otros riesgos no menos terribles.

Etica:
Ser bueno no vende.
Y es lo que más cuesta.
Conclusión: No es rentable.

Inversión: Si no soy rico ni nunca podré serlo...
Si tengo la suficiente inteligencia para poder vivir de mi conocimiento y trabajar con ello sin deber nada a nadie...
Solo entonces puedo permitirme el lujazo de ser bueno. Y además de denunciar las maldades ajenas y hacer que se las traguen esos impostores que andan trepando por la vida a base de malvados subterfugios.

Los hay.
Los conozco.
He luchado contra ellos. Es agotador. Pero podemos.
Son mis enemigos. El primero se me murió... de sífilis. Que Dios lo haya perdonado. Por él soy un poco más pobre de lo que hubiera podido ser, pero no mucho. Y además soy más persona y más profesional. El lado positivo no siempre es el dinero.

Democracia:
El gobierno del pueblo y para el pueblo.
Por fin llegó para nosotros en España y hasta ha tenido tiempo de desvirtuarse por la corrupción. En eso coincido en indignación con Stéphane Hessel y con el movimiento 15M y ahora con Podemos.
Destruyamos la corrupción y no la democracia. Ese es el consejo lógico. Pero el vulgo no lo acepta. Los de siempre vuelven a votar a quien se ha sabido que tiene amigos con bigotes corruptos.
¿Quién es más corrupto, el votante o el votado?
Y, como hizo Hitler, esos votos serán usado para justificarse y para continuar en el círculo vicioso de la corrupción.
Vaya demócratas, escondidos tras el secreto de su voto o incluso desvergonzados y avergonzantes alabando al lider corrupto a cara descubierta. Y no hablo por mi padre, que seguro que lo votó. El murió a los 84 años, tenía ideas preconcebidas y se sabía al final de la vida. Mi lamento es por los jóvenes que no quieren ver la evidencia. "No hay peor ciego que el que no quiere ver".

En mi opinión, en España ha habido dos presidentes de gobierno sin tacha y otros dos para tachar (me olvido del que lo fué para olvidar tras el 23F). Los fundamentalistas de uno y otro bando reconocerán a los "mejores" para ellos, cronológicamente González y Aznar. Esos son los que yo tacharía. Gal e Irán se me reflejan todavía en sus caras cuando los veo aparecer en la ventana al mundo de mi humilde salón. Y todavía me dan náuseas cuando pienso que lo hicieron en mi nombre (del pueblo y para el pueblo).
Sin embargo, Suarez y Zapatero han sido para mí los intachables y, por contra, los denigrados por la chusma chistosa de los baruchos. Esperemos que la historia haga justicia. Con cuánto agrado comprendí que con el primero ya la está haciendo al ver los reportajes de su vida con motivo de los ya treinta años de democracia y luego de su enfermedad y de su muerte.
Volvamos a los orígenes y cambiemos solo lo anacrónico. Es la única forma de fortalecer la democracia ante la plaga que la está corrompiendo.
Una de las más detestables fortalezas del régimen franquista era la severidad en la aplicación de la ley a pesar de tener una base moral tan poco sólida.
Una de las debilidades más incomprensibles para mí de la democracia es la poca severidad en la aplicación de la ley a pesar de tener una base moral tan sólida.
A veces llego a pensar que el estamento judicial, tan partidario de leyes fuertes, para no tener que "mojarse" ellos, ha estado durante todo este tiempo en una especie de "huelga de celo" soslayando el rigor que ellos hubieran podido aplicar, porque la ley no lo imponía.
Pero es lógico, porque la fortaleza no casa bien con la virtud. Y sí con la maldad.
El resultado es el conocido: Un rey abdicado, una población empobrecida, unos ricos cada vez más ricos y una macha de corrupción sobre los partidos políticos que están de adorno, si es que la cosa admitiese adornos.
Opino que una segunda transición es tan necesaria como que sea hecha con la misma concordia con que se hizo la primera. Pero no tengo esperanza de que los políticos actuales, incluído el nuevo rey, den la talla.
Y como decía al principio, después de las barbaridades que he visto en mi vida, ya no creo que la solución al futuro mundo globalizado pueda venir por los estados-nación, porque mientras el capital pueda servirse de un mundo compartimentado para sacar ventaja, lo va a seguir haciendo.
Las mayores y más vergonzantes ganancias de las empresas y de los que tienen el poder, son las que consiguen vendiendo armamento y luego las que consiguen evadiendo o reteniendo impuestos, porque si las armas matan directamente, los impuestos son necesarios para que las personas no mueran de hambre, ni de enfermedades evitables, ni de incultura y desidia, ni por falta de cobijo en una vivienda digna y convenientemente equipada, ni por falta de los servicios públicos que todo el mundo debería tener para proteger sus derechos humanos, como por ejemplo la justicia.
Solo un supraestado mundial podría conseguir la erradicación de las guerras y que la redistribución necesaria de los impuestos llegase a todos los que la necesitan.

Demografía:
La explosión demográfica hay que limitarla.
En mi familia no ha habido problemas: Mi generación tiene menos descendientes que antepasados.
Sin embargo, mi mujer no puede decir lo mismo.
En general, en los paises desarrollados, nos faltan hijos para mantener el nivel alcanzado.
Por lo tanto, la solución es clara: Acojamos a los inmigrantes. Son nuestra solución. Luego, facilitemos el desarrollo, la cultura y la modernidad en los paises subdesarrollados; entonces, la incultura y el fanatismo, que provocan la explosión demográfica, desaparecerán.
Casi siempre los métodos indirectos son menos traumáticos que los directos. Y, a veces, más eficaces.
Si el gobierno chino hubiera lanzado campañas de educación y de modernización sexual y reproductiva, en vez de promulgar la ley del hijo único, tal vez hubiera tenido menos problemas.
Un estado único tendría la ventaja de disponer de una información global exacta de abastecimientos posibles y necesarios. Y podría fomentar los procesos de incremento de la producción alimenticia a la par de los controles anticipados sobre el incremento desmesurado de la población, así como los flujos de migración necesarios para que el desarrollo humano se extendiera por todo el mundo.
Siempre, claro está, con el mayor respeto a la libertad de decisión de las parejas humanas en el tema de la reproducción y de la movilidad geográfica.
Internet nos lo va a facilitar todo esto. Ya lo iremos viendo.